Document Type

Article

Journal/Book Title/Conference

Decimonónica

Volume

4

Issue

1

Publisher

Decimonónica

Publication Date

2007

First Page

1

Last Page

11

Abstract

Los procesos históricos no necesariamente corren a la par de los procesos culturales. Ésta es una ley de la historia que ayuda a explicar los desfases de tiempo habidos entre el modelo social e histórico de un pueblo y el de sus manifestaciones culturales, de sus percepciones de la realidad. Menciono lo anterior porque en la realidad mexicana del siglo XIX este fenómeno es más que evidente. Cuando después de once años de guerra se consumó la revolución de independencia en 1821, México no tenía un modelo social, político y económico definido que permitiera la conjunción de esfuerzos encaminados a un único fin y que creara una unidad nacional; en cambio, había una diversidad de opciones que luchaban por imponerse, incluso mediante el camino de las armas. Prueba de ello son las luchas constantes y fratricidas que ensangrentaron el suelo nacional de manera casi ininterrumpida durante los primeros 70 años de vida independiente, ya en defensa del ideario conservador, ya en defensa del liberal; ya en defensa del régimen monárquico, ya en defensa del republicano. Había, en suma, una realidad independiente sin un modelo cultural definido, sobre todo, sin un modelo cultural asumido.

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